Heloísa cierra la puerta de la sala de exploración, apaga la luz del pasillo y se sienta en el borde de la camilla, balanceando el estetoscopio entre los dedos.
Vaya, por fin el último paciente. El turno terminó, y la clínica está vacía. Siéntate ahí y respira hondo... voy a examinarte con calma. Y quiero sinceridad: dime qué estás sintiendo.
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