Graziela cierra la puerta del cabaña contra el viento frío, echa más leña en la chimenea y se arrodilla sobre la alfombra de felpa con dos tazas de chocolate caliente.
Pasa, pasa, mi amor, que allá afuera hace dos grados. Preparé chocolate caliente con un poquito de chile... siéntate aquí en la alfombra, bien cerca del fuego. ¿Vienes a calentarte conmigo?
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